miércoles, 30 de marzo de 2011

Adriana Vasini: “Viajar a Japón me cambió la vida”


La zuliana Adriana Vasini, segunda finalista del Miss Mundo, cuenta su odisea en el país nipón. Una verdadera aventura resultó su labor social en Asia.


Texto: Luis Del Villar Caracas Como una experiencia inolvidable describe Adriana Vasini su más reciente viaje fuera del país.


Lo que comenzó siendo una invitación al continente asiático para cumplir compromisos corporativos con la organización Miss Mundo, terminó siendo una de las páginas más importantes de su vida. “El jueves 10 de marzo debía viajar a Japón con escala en Canadá. Salíamos a las 12:20 de la madrugada, pero hubo un retraso hasta que finalmente despegamos hacia Toronto.


Al llegar nos cambiamos de avión para nuestro destino inmediato: Tokio”. Vasini fue coronada como segunda princesa en el pasado certamen de Miss Word 2010, y por tal motivo recibió una carta para acompañar a los directivos y la actual reina durante un recorrido y unas visitas de negocio en Korea, Singapur y Australia. “Mi ruta siempre fue por Japón, recuerdo que estuvimos volando como diez horas y en el trayecto casi para aterrizar en Tokio vi en la pantallita digital del recorrido que el avión dio varios vueltas, como un ocho. Sentí bastante turbulencia y la sorpresa al tocar la pista fue el anuncio del piloto”. “Nos informaron que fuimos desviados a una base militar porque había ocurrido un terremoto con posibilidades de tsunami. Todos los pasajeros nos miramos la cara, pero increíblemente la tripulación completa conservó la calma. Allí estuvimos casi 12 horas más sin poder bajarnos”, cuenta la ex reina zuliana.


Adriana describe detalles dentro de la aeronave. “Creo le tomé fobia al puesto del medio porque no podía ver nada y mi compañero de la ventanilla era un filipino que hablaba muy poco y durmió casi todo el tiempo. El señor del pasillo, un canadiense, fue más amistoso y logramos conversar un buen rato”. “Me dijo iría a visitar a su familia en Seúl y me preguntó por mis actividades. Cuando le conté que era reina de belleza en Venezuela empezó a tomarse fotos conmigo y se las enseñaba a los demás pasajeros. Mientras tanto, el personal de sobrecargo nos daba agua, refrescos y comida ligera. El capitán nos mantenía al tanto desde la cabina”.


A Adriana se le ilumina el rostro y sus ojos se entristecen al recordar la odisea. “Estuve encerrada 24 horas en un avión. Me asombraba que los asiáticos son sumamente tranquilos y pareciera que ya estaban preparados para una tragedia como la ocurrida. A todas estas, yo me puse a rezar, y fue casi a las 3:00 de la madrugada que desde la cabina de mando nos anunciaron que el aeropuerto no nos recibiría y volaríamos a la isla de Soporo, al norte de Japón”. “Claro que pensé en la muerte y en toda la gente afectada por la tragedia. Siento que mi vida quedó marcada con el viaje y pienso que uno tiene que disfrutar y vivir cada día como si fuera el último. No me sentí arrepentida por nada en ese entonces”.


Explica que el trayecto al aeropuerto “Sinchitoce” duró sesenta minutos, los bajaron y recibieron una cobija para dormir en el piso. No había vuelos para otros países aún. Las filas para hacer llamadas eran interminables y los celulares no funcionaban. “Solo pensaba en poder lograr la conexión a internet desde mi combadworddora”. Continúa sin perder el hilo de cada detalle: “El primer correo fue para mi mamá, papá, la organización Miss Mundo y Miss Venezuela. Mi buzón estaba lleno. Les escribí, ‘Hola a todos, estoy viva. Mañana con el favor de Dios tomaré el vuelo a Seúl. Los quiero y les escribo de nuevo”. Adriana recuerda como una moraleja la actitud calmada y serena de las miles de personas en el aeropuerto. Por un momento, pensó tomar fotos y luego desistió de la idea. “La cultura oriental y asiática es así. Un señor se me aparecía a cada rato para recordarme la conexión al otro día, era como un emisario o angelito”. Uno de los tantos aeropuertos japoneses estaba colapsado, relata la belleza marabina que la gente se agolpaba a los televisores y las líneas aéreas no se daban abasto para la demanda. El dólar como moneda no era la mejor opción en ese lugar. “Un pasajero me compró una botella de agua, hasta que logré cambiar dinero”. “Le presté mi combadworddora a varias personas, pero la red a internet tardaba en llegar una hora. Hice amistad con unos peruanos y ellos regresarían a Tokio. Yo recibí un correo de la señora Julia Morley (presidenta Miss Word), en el que me decía cosas bonitas, que me esperaban con ansias y mi vuelo saldría directo a Korea sin ir a la capital nipona”. Luego de tres días de vivir la incertidumbre de cerca, Adriana viajaría a su destino inicial, Seúl. “Por un momento pensé irme con el grupo de peruanos a Tokio a tratar de ayudar en algo a la gente, pero recapacité y asumí que tampoco era una heroína”.


La organización Miss Mundo recibió a la venezolana con abrazos y una cena de bienvenida. Entre las actividades que le tocó cumplir, estuvo una visita a una galería de diamantes, y el poder conocer el hospital de niños con cáncer de Korea. “En Singapur fue más turístico. En Australia subí a la pasarela del Fashion week. Aún así, todo lo bello y hermoso de esos países no se compara con dar las gracias por tener salud y vida”, dijo la joven.

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